viernes, 11 de agosto de 2017

Tarifazos

Tarifazos y el voto del Gran Buenos Aires

Marcelo Zlotogwiazda
Economista y periodista

Hay algo en el que todas las encuestas coinciden: Cambiemos va a perder la elección en el Gran Buenos Aires (GBA). Un resultado lógico si se tiene en cuenta que la caída del salario real, la pérdida de empleo y los tarifazos fueron mucho más intensos en ese territorio que en el resto del país. A lo que se suma que la leve recuperación del poder adquisitivo y de los puestos de trabajo de los últimos meses, impactó aún menos en el conurbano, porque esa es la geografía que concentra a la mayoría de las pymes de los sectores industriales más golpeados y de los que viven en la informalidad laboral y más se vieron afectados por la recesión del año pasado.

En el gobierno reconocen que esa es la realidad del GBA, y por más que dirigieron hacia allí el mayor esfuerzo de campaña, el objetivo es minimizar la diferencia desfavorable en ese territorio. Se conforman con eso. Porque además de las encuestas que miden intención de voto, hay otra que en Casa Rosada es seguida atentamente y que refleja con claridad que en los distritos que rodean a la Capital Federal el humor social es peor que en el resto del país. El Índice de Confianza del Consumidor que elabora el Centro de Investigación en Finanzas de la Universidad Di Tella fue en julio 42,5 en una escala 0 a 100 a nivel nacional, pero con marcadas diferencias regionales: el índice de CABA estuvo un punto por encima de ese promedio, el del Interior llegó a 46,9 y el del GBA fue 39,6. Todos cayeron en comparación con julio del año pasado, pero la caída en el GBA fue la más pronunciada con un descenso del 8,4 por ciento.

Vecinos, comerciantes, empresarios y clubes conocen la realidad individual de las tarifas de los servicios públicos. Las planillas oficiales muestran el panorama completo. Hasta el último día del mes pasado el total de gasto en subsidios este año fue de 105.268 millones de pesos, con una caída de algo más de 20.000 millones de pesos en comparación con igual período del 2016. ¡Pero a no engañarse! El aumento de las tarifas fue mucho mayor a ese recorte en los subsidios, porque hubo subsidios que subieron. Algunos mucho.

Lo que sucede es que el total de subsidios no sólo incluye lo correspondiente a las tarifas de electricidad, gas, agua y transporte. También abarca, por ejemplo, a los inmensos subsidios para el Plan Nacional de Inversiones Hidrocarburíferas, que en los primeros siete meses del año alcanzaron a 16.056 millones de pesos, lo que representó un aumento del 1010 por ciento respecto a los 1.447 millones de enero-julio del año pasado.

Tomando en cuenta el renglón de lo que recibió Cammesa, que refleja el grueso de los subsidios a la tarifa de electricidad, el monto se redujo de 60.100 millones en los primeros siete meses del 2016 a 27.648 millones en igual período de este año. Ese recorte de más de 34.000 millones de pesos da una idea de la magnitud del aumento en las facturas. Que, vale recordar, es el aumento correspondiente a este año y que se suma al del año pasado.

El tarifazo de Aysa le permitió al gobierno eliminar casi por completo los subsidios, que en los primeros siete meses de este año fueron de apenas 23 millones de pesos, frente a los 3.349 millones de un año atrás.

Donde hasta ahora no hubo recorte sino subas fue en subsidios al transporte, como consecuencia de la decisión política de no encarecer ese servicio en un año electoral. Los subsidios destinados a autotransporte se incrementaron 11 por ciento en el interanual de los primeros siete meses, hasta alcanzar los 22.358 millones. Los ferroviarios subieron un 15 por ciento hasta 14.170 millones. La excepción fue Aerolíneas Argentinas, que recibió hasta julio 398 millones de pesos, un 12 por ciento menos. Un recorte meritorio si se tiene en cuenta que la compañía incrementó la cantidad de pasajeros transportados.

En Jefatura de Gabinete estiman que el total de subsidios al finalizar el año será equivalente a alrededor del 2 por ciento del Producto Bruto Interno, 1,6 puntos porcentuales menos que en 2016. Y si bien el presupuesto para el año próximo está en preparación, las primeras proyecciones apuntan a reducirlos entre 0,5 y 0,7 por ciento del PBI, como aporte para alcanzar el objetivo de bajar el déficit primario al 3,2 por ciento.

Si este domingo el oficialismo gana la provincia de Buenos Aires habrá logrado un margen de maniobra suficiente como para continuar aumentando tarifas y bajando subsidios. Y tal vez en una dosis incluso mayor que la que proyectan ahora.

Pero si este domingo el oficialismo pierde la provincia de Buenos Aires, entre los causales de la derrota no va a faltar el efecto de los tarifazos en el Gran Buenos Aires, y mucho se hablará críticamente sobre la manera en que el gobierno está corrigiendo la gigantesca distorsión que le dejó la candidata a senadora triunfante. 

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